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Nombre
común o vulgar: Curuba,
Curubas, Taxo, Tumbo, Parcha, Tacso,
Granadilla cimarrona
Nombre científico
o latino: Passiflora tarminiana,
Passiflora tripartita var. mollissima
Familia: Pasifloráceas
(Passifloraceae)
Origen: es originaria
de América y se encuentra distribuida
en las zonas frías de los Andes
suramericanos.
La curuba se produce
sobre todo en Colombia, Venezuela,
Bolivia, Perú y Nueva Zelanda.
Son enredaderas de
tallo cilíndrico pubescente,
de hojas obovadas, trilobuladas y
aserradas en las márgenes.
El fruto es una baya
de forma elipsoidal de 7 a 10 cm de
largo, de color verde claro cuando
se está desarrollando y completamente
amarillo al madurar, momento en el
cual emite un agradable aroma.
La pulpa es firme,
carnosa y con pequeñas semillas
de color negro.
El color de la pulpa
es amarilla o anaranjada.
Su sabor es suave,
agradable, perfumado y ligeramente
ácido.
La curuba se ha convertido
en una de las frutas tropicales más
apreciadas.
La variabilidad genética
en esta especie es muy alta, por lo
que se encuentra una gran heterogeneidad
de plantas y frutas que se diferencian
en cuanto a tamaño, forma,
color, resistencia sanitaria, rendimiento,
etc.
Especies afines:
- Passiflora antioquensis
- Passiflora cumbalensis
- Passiflora mixta
- Passiflora mollissima
- Passiflora tarminiana
- Passiflora tripartita
- Passiflora antioquiensis
- Passiflora popenovii
- Passiflora pinnatistipula
- Passiflora maliformis
- Passiflora mixta
CULTIVO
Gusta de ambientes
húmedos y con nubosidad.
Es muy susceptible
a la presencia de heladas y su ocurrencia
puede producir defoliaciones fuertes
y, en ocasiones, la muerte de las
plantas afectadas.
Requiere suelos francos
y franco-arcillosos con buenos niveles
de fertilidad, ricos en materia orgánica
y ligeramente ácidos, con un
pH que puede oscilar entre 5,5 y 6,5.
Los suelos deben
ser profundos, con buen drenaje tanto
interno como externo, pero con capacidad
de retener agua ya que el sistema
radicular es susceptible tanto a encharcamientos
como a la sequía.
En los cultivos se
utiliza un soporte para la planta,
dado que la misma es un arbusto trepador.
La distancia de siembra
que más se recomienda para
la curuba es de 5 x 3 metros (aproximadamente
667 plantas/hectárea).
Evitar los excesos
de riego.
La curuba produce
frutos durante varios años,
por lo que es necesario mantenerla
mediante podas adecuadas que favorecen
la producción, por lo menos
durante ocho a diez años, según
cuanto sea rentable.
Cuando la planta
ha entrado en plena producción
habrán ramas mal distribuidas
o sobrantes que deben eliminarse.
Abonado:
Antes de la siembra
se hace la aplicación de materia
orgánica que sea necesaria
según el suelo, y si hay que
corregir el pH se debe encalar un
mes antes de la siembra de las plantas.
En general, durante
el primer año se recomienda
aplicar 50 g de urea por planta, cada
tres meses.
El fósforo
y el potasio se aplican de acuerdo
con la disponibilidad del suelo.
Cuando la planta
inicia su producción se debe
fertilizar antes de la floración
y después de la fructificación
(dos aplicaciones por año);
además, deben aplicarse micronutrientes
en forma foliar dos veces por año
para prevenir posibles deficiencias.
Enfermedades:
La más importante
es la marchitez o pudrición
seca de la raíz, ocasionada
por el hongo Fussarium spp.
La antracnosis es
otra enfermedad que afecta este cultivo,
es causada por el hongo Colletotrichum
spp., ataca las hojas, ramas y frutos,
produciendo defoliación y caída
de los frutos.
Otra, es la roña
o costra, causada por el hongo Cladosporium.
Ataca a los frutos.
Se hacen aplicaciones
a base de fungicidas cúpricos,
rotando los productos cada 15 a 20
días.
Deben recolectarse
los frutos y partes enfermas de las
plantas para su destrucción.
Multiplicación:
La propagación
de la curuba se realiza por semilla
sexual, seleccionando los frutos de
las plantas que presentan excelentes
características de adaptación,
de mayor desarrollo, producción
y resistencia a los patógenos.
Se escogen los frutos
bien desarrollados y maduros, se cortan
los extremos, dejándose las
semillas de la parte central para
su propagación.
Las semillas se extraen
con la pulpa (arilo), pudiéndose
sembrar directamente o se exprime
la pulpa manualmente en un tamiz y
se secan las semillas a la sombra.
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