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El
fruto del higo es de color verde,
púrpura o azulado y de tamaño
variable. Requiere un clima templado,
no soporta bien las temperaturas bajas,
aunque si aguanta períodos
largos de sequía.
Algunas
higueras cultivadas producen dos cosechas
de higos, una de brevas en primavera,
de mayor tamaño, y otra de
higos en otoño.
Los
frutos pueden comerse crudos o secos.
En la zona de la Alpujarra se fabrica
"pan de higo".
Un
higo contiene muchas calorías
y es de fácil digestión.
Los
higos calman la fuerza nerviosa, el
mosto, cocido en arrope, favorece
la digestión, evacua el estómago
y se recomienda para trastornos de
la vejiga urinaria.
El primer fruto de
la higuera producido a finales de
la primavera recibe el nombre de breva.
Su piel fina y su sabor, es similar
a la de los higos aunque no son tan
dulces como ellos.
El higo, contrariamente
a lo que se piensa, no es un fruto.
Es un receptáculo
carnoso denominado 'sicono' en forma
de pera que sirve de soporte a las
flores masculinas y femeninas que
originarán pequeños
frutos denominados 'aquenios' que
vulgarmente llamamos pepitas. Es por
tanto una infrutescencia.
La parte carnosa
y dulce del higo o sicono corresponde
a las flores que después de
la fecundación se hinchan y
se vuelven carnosas.
Existen higueras
bíferas o reflorecientes que
dan dos cosechas al año.
Una primera, al iniciarse
el verano (las brevas); y otra, hacia
octubre, los verdaderos higos.
Otras higueras dan
solamente higos y no son reflorecientes.
También existen
higueras monoicas que producen flores
masculinas y femeninas en el mismo
árbol y por ello no suelen
necesitar artilugios fecundadores.
Pero existen otras
higueras, dioicas, en que las flores
hembras están en un árbol
y las flores machos (cabrahígos)
en otros.
La fecundación
(que puede no ser necesaria) se consigue
acercando ramas de cabrahígos
a las ramas con flores femeninas.
Un pequeño
insecto, denominado "blastófago",
pasa de las flores masculinas y fecunda,
con el polen que lleva adherido a
su cuerpo, las flores femeninas.
De todas formas,
hay flores femeninas que se desarrollan
partenocárpicamente.
Todos estos complejos
mecanismos permitieron en la Biblia
hablar de la "higuera maldita",
que se negaba a dar frutos.
Por tanto, hay higueras
que no dan higos si no han sido fecundadas
las flores femeninas por insectos
(Blastofaga psenes) con polen de higueras
silvestres; si no hay cabrahígos
cerca, se cuelgan ramilletes de higos
machos procedentes de otras higueras
en sus ramas.
Otras higueras, entre
las que están las que se cultivan
actualmente, no necesitan tal aportación.
Se puede decir que
los árboles con flores femeninas
producen frutos comestibles y los
que producen masculinas y femeninas
en los que se produce la reproducción
del cirife de los higos (Blastofaga
psenes), que polinizara a los demás.
Se dan higueras con
tres generaciones de inflorescencias
en el mismo árbol.
De los del verano
son las brevas, los de primavera sirven
para polinizar, y los invernales,
se dedican a la reproducción
de los higos.
Tiene dos fructificaciones:
la primera la constituyen las brevas,
que nacen en invierno, en las axilas
de las hojas.
Cultivo
de higos o brevas
Resiste grandes periodos
de sequía.
Sensible a las heladas.
Prefiere los suelos
secos y pobres y tiene una gran producción
de frutos.
Los terrenos amplios y ricos en humus,
los más favorables para producir
higos o brevas.
La
higuera no podría ir colocada
en un espacio que sería susceptible
de molestar a otros vecinos (casos
de chalets adosados), puesto que el
crecimiento de la higuera es muy difícil
de controlar y es capaz de levantar
el pavimento.
Así
que, o bien lo plantamos libremente,
si es que disponemos de bastante terreno,
o restringimos sus raíces para
ubicarlo en un terreno menor logrando
producir más higos.
Para
delimitar el espacio ocupado por las
raíces plantamos la higuera
dentro de un recipiente grande o en
el interior de una caja de hormigón
de unos 30 cm de profundidad y con
el fondo cubierto de piedras.
El
terreno más apropiado es aquel
rico en humus y húmedo aunque
bien drenado, de ahí la utilización
de las piedras que evitan que el agua
se estanque.
Las
higueras pueden plantarse con semillas
o mediante injerto, pero es recomendable
escoger árboles de vivero de
unos dos años. Además
sería conveniente sujetarlos
con una estaca y revisar la atadura
cada año para que no estrangule
el tallo.
En
primavera realizamos el abono con
fertilizante y estiércol. Es
a partir de esta estación y
hasta otoño la época
en la que florece este árbol
cuyas flores amarillas no visibles
se convertirán en la primavera
siguiente en el fruto. Si las condiciones
son especialmente favorables (muy
cálidas), los frutos se podrán
recoger en septiembre.
Normalmente,
las higueras toleran una amplitud
muy ancha de riego, y en el caso de
que hayamos restringido las raíces
para que el árbol no crezca
demasiado y produzca más frutos
(higos o brevas), es conveniente regarlas
con frecuencia.
Poda:
Poda de formación
para levantar las ramas bajas.
Poda a comienzos
de la Primavera, cuando ya no haya
riesgo de heladas.
En climas fríos
la copa debe ser abierta para que
penetre la luz.
En zonas cálidas
es mejor que sea densa para proteger
la corteza del sol.
Cubrir las heridas
de poda con pasta de podar para evitar
que se formen agujeros.
Los pájaros son muy aficionados a los higos maduros.
Más información
en el Archivo del Foro:
Higos
- Higuera breval
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