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Fisiopatías
de los frutales de hueso y de pepita
Frutales de pepita: manzano, peral, membrillero.
Frutales de hueso: melocotonero, ciruelo, albaricoquero,
cerezo, almendro...
Los
Trastornos o Fisiopatías son la mayoría
de males del árbol no causados ni por plagas
ni enfermedades.
1.
Demasiado riego
2. Falta de riego
3. Calor, sequedad
4. Heladas
5. Viento
6. Granizo
7. Nieve
8. Envejecimiento natural
9. Juvenilidad
10. Vecería o Alternancia
11. Carencias de nutrientes
12. Clorosis férrica
13. Exceso de Nitrógeno
14. Exceso de estiércol
15. Suelo malo
16. Suelo salino
17. ¿Riegas con agua salina?
18. Daños en raíces por labrar
19. Tratamientos fitosanitarios mal realizados
20. Poda incorrecta
21. 'Enfermedad del suelo'
22. Otros trastornos

1.
Demasiado riego

Regar
en demasía provoca la asfixia y pudrición
de las raíces.
Riega
lo necesario y mejora el drenaje si es deficiente.
2.
Falta de riego
Es
el caso contrario al anterior: una planta que está
pasando sed. Síntomas:
-
Hojas secas o sólo las punta y bordes.
- Caída de hojas.
- Aborto de flores. Una de las épocas que más
agua necesitan las plantas es previa a la floración.
Si le falta, abortan flores.
3.
Calor, sequedad
Las
masas de aire caliente y con baja humedad son un auténtico
secador para las plantas, se marchitan.
Ola
de calor: son masas de aire que se desplazan con baja
humedad y temperatura de 40ºC o más.
En
estas situaciones, relativamente frecuentes en verano,
manten árboles bien regado.
4.
Heladas
El
frío, los vientos polares, las heladas... pueden
producir daños importantes en árboles
delicados y frioleros. Temen al frío, por ejemplo,
Cítricos, Aguacate, Chirimollo, Mango... y todos
los originarios de climas tropicales y subtropicales.
Los
síntomas por frío pueden ser brotes quemados,
flores como aceitosos los pétalos y se secan,
frutos que caen.
Las heladas primaverales matan brotes, flores o frutos
pequeños durane la noche.
Se
dice que se produce una helada cuando la temperatura
del aire (medida a un metro y medio del suelo) es igual
o inferior a 0º C.
Desde
el punto de vista agrícola, la helada es la situación
en la que la temperatura del aire desciende hasta un
punto en el que provoca daños o la muerte de
las plantas.
El
punto de peligro generalmente se da a -2ºC, aunque
si la helada dura poco tiempo, por ejemplo, 15 minutos,
puede causar poco daño. Si duran más de
3 horas las pérdidas pueden ser importantes.
Las
heladas suelen producirse durante la estación
invernal, aunque en algunas zonas también son
frecuentes en otoño (heladas tempranas) y en
primavera (heladas tardías).
Estas
heladas son las más peligrosas para las plantas,
puesto que al producirse fuera del periodo de reposo
vegetativo pueden afectar a sus funciones vitales, como
la germinación, floración o la maduración
de los frutos. Además en esos momentos las plantas
presentan una mayor sensibilidad.
Tipos
de heladas
Las
heladas pueden tener 2 orígenes:
-
Heladas de advección.
Llegada
de viento polar, un viento frío ante el que no
se puede hacer nada. Las plantas se hielan por contacto
con el aire frío. Afecta más a una parte
del árbol, la que mira al norte.
-
Heladas de inversión térmica o heladas
de radiación.
Se
produce en noches no muy frías, en las que el
aire caliente se va a 10-12 metros de altura y en el
suelo temperaturas bajas.
Defensa
antiheladas:
-
Grandes ventiladores. Estas heladas sólo se producen
con poco viento, puesto que si no las capas se mezclarían.
Para eso se usan los molinillos.
- Riego por aspersión (0,5-1ºC)
- Estufas
- Suelo desnudo de vegetación y regado.
Según
su aspecto, las heladas se dividen en:
1.
Heladas blancas (escarcha)
Son
las heladas en las que se forma hielo sobre la superficie
de las plantas, debido a la presencia de masas de aire
húmedo. Se ven favorecidas por la ausencia de
viento y de nubosidad.
2.
Heladas negras
Son
las heladas en las que no se forma hielo, pero se puede
observar la muerte de tejidos vegetales, que adquieren
tonos oscuros (de ahí su nombre). En estos casos,
las masas de aire no contienen humedad. Están
favorecidas por la existencia de nubosidad y de viento
en la zona.
Defensa
ante helada
-
Escoger plantas que se puedan adaptar bien a las condiciones
de nuestro jardín. Si vivimos en zonas en las
que se produzcan heladas con frecuencia deberemos cultivar
especies y variedades resistentes a las heladas y a
las bajas temperaturas y descartar las que no.
-
Evitar cultivar las especies más sensibles en
las depresiones del jardín.
-
Mantener el suelo con una capa de tierra suelta, que
actúe como aislante, y sin malezas, que aumenten
el riesgo de heladas.
-
Colocar protectores alrededor de las plantas (pantallas
de cartón, de madera o de cualquier otro material)
y recubrir las superficies con una capa de compost,
paja, serrín, madera o turba.
-
Para proteger la parte aérea es posible instalar
un armazón de alambre cubierto con plásticos
con agujeros, cortinas viejas, tela de arpillera...
-
Arbustos o frutales en espaldera se podrían cubrir
con plástico si se prevee una noche muy fría
en primavera.
-
Riego por aspersión de agua. Consiste en equilibrar
la pérdida de calor de las plantas mediante la
provisión del calor de fusión del agua
que se suministra con el riego. Al congelarse el agua
desprende un calor equivalente a 80 calorías
por gramo de agua. De esta forma se consigue que la
temperatura permanezca constante (muy próxima
a 0º C), aunque es necesario mantener el riego
mientras la temperatura del aire presente valores negativos.
-
Inundación del suelo. Con este método
se consigue aumentar la capacidad calórica del
terreno y su conductividad térmica.
-
Mezcla mecánica del aire frío y caliente.
Se ponen en funcionamiento aparatos con grandes hélices
que mezclan la capa de aire frío del suelo, con
las capas más cálidas situadas por encima.
-
Calentamiento del aire. Consiste en utilizar distintos
tipos de calefactores (de petróleo, de gas, de
combustibles sólidos, etc.) para calentar el
aire frío que rodea a las plantas.
5.
Viento
-
El viento fuerte y racheado produce rotura de ramas,
caída de hojas, de flores y de frutos e incluso
árboles enteros.
-
El viendo seco marchita a los vegetales; puntas y bordes
secos.
-
El viento frío quema a la planta.
-
El viento de la costa deposita sales del mar y éstas
producen quemaduras en las hojas.
En
zonas ventosas es preciso crear cortavientos protectores
como setos, láminas de brezo, cañizos,
muros, etc..
6.
Granizo

Ocasiona
daños cuantiosos.
Provocan
defoliación y marcas en hojas, tallos y sobre
todo, en frutos, por donde pueden entrar a continuación
hongos y bacterias.
Después
de una granizada si ha dañado los frutos, es
muy aconsejable pulverizar con fungicidas para evitar
su contaminación por hongos productores de podredumbres
como Botritis.
Se
deberá tratar antes de pasadas 24 horas del granizo
(o al día siguiente), con Captan, Carbendazima,
Folpet, Mancozeb, Metil tiofanato, Ziram, etc., pero
lo importante es realizarlo lo antes posible.
7.
Nieve
La
nieve acumulada troncha las plantas.
El
hielo es dañino cuando se licúa la nieve.
8.
Envejecimiento natural
Un
árbol frutal puede estar mal o producir poco
porque ya está viejo.
Las
especies de árboles tienen una longevidad diferente
y terminan debilitados y le atacan hongos de la madera,
Armillaria o termitas. Árboles que viven pocos
años, con 25-30 años mueren o degeneran
mucho:
-
Níspero
- Membrillero
- Prunus (por ejemplo, Prunus cerasifera 'Pissardi')
Melocotón
Periodo
improductivo de entrada en producción: 2, 3 años.
Periodo de producción creciente: 4, 5 años.
Periodo de plena producción: 12, 13 años.
9.
Juvenilidad
No
florece porque el árbol frutal no ha llegado
a una edad determinada.
10.
Vecería o Alternancia
Es
un fenómeno que presentan algunas especies frutales
en las que hay años que tienen mucha carga de
frutos y al siguiente muy baja. Años de superabundancia
son de peor calidad (más pequeños).
Hay
especies que nunca dan alternancia y otras tienen más
tendencia a la vecería, por ejemplo, el olivo
se dice que es muy 'vecero'. También cítricos,
mango, aguacate, etc. lo son
El
olivo en años de mucha carga, el crecimiento
de brotes es menor, puesto que los frutos compiten con
ellos quedándose con más nutrientes que
produce el ramo. En olivo, la producción va sobre
las yemas formadas el año anterior. El trozo
que crece el año de carga tiene menos longitud
que los anteriores, tenemos menos yemas.
Un
olivo puede entra en un ciclo de alternancia si por
ejemplo, un año hay una helada o una mala floración
y tenemos poca cosecha. Para solucionarlo (no es fácil)
se puede hacer aclareo de ramas. Los años de
poca metida hacer una poda menor; si son más
largas damos más poda.
En
cítricos no mantener mucho el fruto por la inhibición
floral, pero hay años que por maduración
tenemos que correr el riesgo y dejarlo más tiempo
en el árbol.
11.
Carencias de nutrientes
La
falta de uno o más de los 13 elementos esenciales
que necesita toda planta provocará problemas
en los árboles.
-
Macronutrientes: Nitrógeno, Fósforo,
Potasio, Calcio, Magnesio y Azufre.
-
Micronutrientes: Hierro, Manganeso, Boro, Cobre, Zinc,
Molibdeno y Cloro.
Las
carencias de nutrientes se identifican de manera precisa
mediante análisis foliar en laboratorio, pero
visualmente también es posible el diagnóstico.
Los
árboles a menudo crecen en suelos que no poseen
suficientes elementos disponibles para un crecimiento
y desarrollo satisfactorios.
Por
ejemplo, la carencia más abundante en frutales
es la de hierro (Fe) debido al elevado contenido de
cal en el suelo que impide que el hierro esté
soluble y, por tanto, accesible para absorberlo las
raíces.
Para
evitar problemas, abona todos los años con un
fertilizante equilibrado que incluya Nitrógeno,
Fósforo y Potasio, a ser posible de lenta liberación,
o abonos orgánicos (mantillo, estiércol,
humus de lombriz, etc.).
Conviene
añadir un poco de quelatos de Hierro y de otros
micronutrientes con el fin de conseguir unas hojas más
verdes.
Los
frutales son cultivos muy sensibles a casi todos los
micronutrientes. Necesitan bastantes.
Si
se no se abona nunca aparecerán las carencias
tarde o temprano.
El
pH del suelo y las carencias
La
mayoría de frutales prefiere un pH inferior a
7 y hasta 7,5. La única excepción es el
Manzano que soporta mejor un pH alcalino.
Si
la acidez o la alcalinidad no es muy extrema, se puede
corregir mediante el uso de fertilizantes de reacción
opuesta.
Si
el suelo es muy ácido, aún se puede, poco
a poco, aumentar el pH a un nivel aceptable sin bloquear
nutrientes.
Si
el pH es demasiado alto y con mucha cal, no hay forma
de neutralizar el suelo, pero sí paliarlo con
quelatos y bajando el pH con aplicaciones de sulfato
de hierro, azufre o turba rubia cada cierto número
de años.
Por
ejemplo, en España hay muchas carencias de micronutrientes.
Buena parte de los frutales están en suelos alcalinos
y además, con climas secos, que todavía
dificulta más la absorción de los microelementos.
Es
bastante frecuente en cítricos y melocotoneros
a los 4-5 años y 2-3 años de plantar,
cuando la raíz llega a la caliza.
Se
resuelve mediante quelatos de hierro en primavera y
en verano. Aplicar al suelo o con fertirrigación
(goteo). Foliar no suele absorberse bien.
Se
fabrican quelatos A-Z que contienen todos los microelementos.
Nitrógeno
(N)
La
falta de Nitrógeno produce en la planta un menor
crecimiento, follaje escaso y hojas viejas amarillentas.
Hojas
verde pálido tirando a amarillo. Se reduce todo
el crecimiento.
Esta
clorosis general se inicia por las hojas más
viejas, empezando por los ápices.
El
exceso de Nitrógeno también es muy perjudicial:
crecimiento exagerado, formando plantas débiles
y tiernas y, por tanto, más propensas a las plagas
y enfermedades, al viento, a la lluvia y al granizo,
al frío, etc..
Fósforo
(P)
-
Hojas viejas con un color verde pálido hacia
coloración rojiza, con las bordes secos y un
color entre violeta y castaño.
- Escasa producción de flores y de frutos.
- Desarrollo lento.
- Atrofia y raquitismo de las raíces.
No
se dan excesos de este macroelemento.
Potasio
(K)
Poco
crecimiento y bordes de las hojas de color amarillento
y pardo-rojizo. Se reduce la floración, fructificación
y desarrollo de toda la planta.
El
borde de la hoja rojo y las hojas tienden a enrollarse
hacia arriba.
Incide
en la calidad comercial de la fruta.
No
hay excesos puesto que serían necesarias cantidades
ingentes de abono.
Plantas
afectadas: ornamentales y frutales, sobre todo manzanos
y perales.
Causa:
suelos arenosos o con alto contenido en caliza o turba.
Control:
fertilizantes de potasio.
Calcio
(Ca)
Las
deficiencias de Calcio son raras.
En
el manzano el fruto se cubre de manchas pardas formadas
por un tejido de aspecto acolchado llamado Bitter Pit.
Magnesio
(Mg)
Su
deficiencia se ve bien y es frecuente. Es una clorosis
intervenal en hojas viejas. Si fuera en hojas nuevas,
es decir, en las brotaciones y las de las puntas, habría
que pensar en micronutrientes.
En
general, los suelos agrícolas se encuentran bien
dotados de Magnesio.
Causa:
suelos ácidos, riegos intensos o lluvias que
laven el Magnesio o altos niveles de Potasa.
Las
carencias de Magnesio son muy frecuentes en fincas donde
se aplica Hierro en grandes cantidades sin controlar
bien las concentraciones en hojas. Partes cloróticas
pigmentadas, simétricas respecto al nervio central.
Para
corregir graves deficiencias se puede usar Sulfato de
magnesio y quelatos. Se puede corregir mediante aplicación
foliar.
Manganeso
(Mn)
En
muchos cultivos se parecen los síntomas de carencia
a los del Hierro: clorosis entre los nervios que quedan
verdes. Sin embargo, en el caso del Manganeso tienen
una aureola verde. Con carencias muy fuertes también
los nervios amarillean.
La
carencia de Manganeso es más difícil de
detectar en campo. Los nervios aparecen en verde sobre
un fondo verde-amarillento.
Las
hojas jóvenes en crecimiento no muestran síntomas
de deficiencia.
Causas
de las carencias
-
Suelos ligeros, ácidos y pobres en Manganeso
y lavados.
- Suelos con pH alto.
- Aplicaciones fuertes de Hierro (por ejemplo, Sequestrene).
Aplicar
quelatos de manganeso al suelo o foliar o Sulfato de
manganeso al suelo o pulverizando con él.
Zinc
o Cinc (Zn)
El
Zinc es el más importante en Peral y Cerezo.
Aparición de hojas pequeñas y estrechas.
Se
manifiesta en las hojas más jóvenes. Los
entrenudos se acortan en los brotes, formando rosetas
de hojas amarillentas. Las hojas viejas aparecen bronceadas
y se caen fácilmente.
Las
causas de la carencia son:
Suelos
ácidos, arenosos pobres en Zn.
Suelos con pH alto.
Lo
mejor son quelatos en el suelo o foliar, o bien, pulverizar
con sulfato de zinc.
Boro
(B)
Casi
todos los frutales son sensibles a las carencias de
Boro. Es importante sobre todo en olivo y manzano (para
la calidad y la cantidad de la fruta).
En
suelos alcalinos es donde se dan las carencias de Boro.
El
pH elevado bloquearía el Boro aplicado como sal
(Borax). Son necesarias dosis muy altas para obtener
el efecto deseado, con riesgo de toxicidad.
La
aplicación foliar tiene el riesgo de quemaduras
y la absorción es difícil. Es preferible,
fraccionándola, a los quelatos, ya que necesita
menos tiempo para llegar a las raíces. Por esto,
la vía foliar es más interesante para
este cultivo.
Borax
al suelo o pulverizar con solubor 0,1%, teniendo claro
que esto puede ser fitotóxico.
Molibdeno
(Mo)
Los
síntomas de carencia son muy parecidos al Nitrógeno:
una clorosis general, afectadas las hojas viejas (Hierro
son primero las hojas nuevas, los brotes). La planta
de verde claro tira a amarillo.
Cobre
(Cu)
Los
síntomas de carencias son poco específicos
y es difícil de diagnositicar.
Aparecen
primero en las hojas jóvenes y activas. Las hojas
jóvenes resultan pequeñas y sus extremos
se necrosan.
Causas
de las carencias:
-
Concentraciones bajas en suelos ácidos y lavados
- PH alto.
Cloro
(Cl)
Es
una deficiencia muy rara: marchitez, clorosis.
12.
Clorosis férrica

La
carencia de nutriente más común es la
clorosis férrica (falta de Hierro).
Es corriente considerar todas las clorosis (amarilleo)
como clorosis férricas, y por eso no todas las
aplicaciones son eficientes.
En
el caso de la carencia de hierro (clorosis férrica)
se ven hojas amarillentas pero con los nervios verdes.
Primero en las hojas jóvenes y luego en las viejas
también.
No
es una clorosis uniforme. Por ejemplo, se puede ver
en el mismo árbol ramas con clorosis bastante
fuerte junto a ramas sin clorosis.
Causa
Normalmente
las carencias aparecen a causa de un bloqueo de este
elemento en el suelo.
En
terrenos calizos (alcalinos) es posible que la planta
no pueda asimilar el hierro. También por riego
con aguas muy duras (calcáreas), escombros de
construcción enterrados...
Solución
-
Elige especies frutales y variedades compatibles al
tipo de suelo, es decir, no sensible a la clorosis férrica,
o al menos con portainjertos (patrones) resistentes
a la cal.
-
Acidifica el suelo con sulfato de hierro, turba rubia
o azufre en grandes extensiones. Al bajar el pH se liberará
hierro soluble para las plantas.
-
Aporta quelatos de Hierro para proporcionar el Hierro
que está faltando.
-
Los quelatos de hierro se pueden aplicar al suelo o
en forma líquida pulverizando sobre las hojas.
-
Los quelatos por vía foliar y van bien (las hojas
se vuelven verdes, efecto casi inmediato).
-
Si no tienes claro que es por Hierro, usa un "cóctel"
que incluye todos los Micronutrientes, llamado Correctores
de carencias A-Z. Ejemplo de marca comercial: Hortrilon
de Compo.
13.
Exceso de Nitrógeno
Un
exceso de fertilizante produce estos perjuicios:
-
"Quema" a las plantas, manifestándose
en puntas y bordes secos.
-
Crecen bastante pero florece poco.
-
Se crean plantas débiles y tiernas, y, por tanto,
más propensas a las plagas y enfermedades, más
débiles al viento, a la lluvia y al frío.
Si
te has pasado con el abono, aplica riegos abundantes
al suelo o substrato de la maceta para intentar "lavar"
el exceso de fertilizantes.
14.
Exceso de estiércol

Usa
un estiércol bien fermentado, sin echar en exceso
y mezclándolo concienzudamente con la tierra
para que no esté en contacto directo con las
raíces porque podrían quemarse.
15.
Suelo malo

Cuidado
con lo que hay debajo, el árbol podría
amarillear.
-
Una roca dura
- Capa compactada.
- Capa litificada ( costras calizas duras, rocas ).
- Rellenos de obra, escombros u hormigón.
Si
un árbol no dispone de profundidad útil
para las raíces se notará en un menor
crecimiento.
16.
Suelo salino

Hay
suelos con un contenido natural en sales alto que perjudica
a las plantas. No son frecuentes pero algunas veces
se dan.
Los
síntomas son iguales que la sobrefertilización:
necrosis que empiezan por las puntas y los bordes de
las hojas.
La
corrección consiste en dar varios riegos copiosos
para que el agua arrastre las sales solubles y se eliminen
por el drenaje. En el caso de macetas, además
del "lavado", es bueno el cambio del substrato.
Los
vientos salinos ocasionan idénticos daños.
En zonas próximas al mar es corriente ver cortavientos
de cañas, cipreses y adelfas.
17.
¿Riegas con agua salina?
Ciertas
aguas de pozo pueden llevar sales que queman las puntas
de las hojas, amarillean y caen.
Lo
ideal es hacer un análisis de agua en laboratorio
y si es salina, no usarla para regar
18.
Daños en raíces por labrar
No
labres la tierra con la azada profundizando porque romperías
raíces. Ni con motocultor.
19.
Tratamientos fitosanitarios mal realizados

Aplica
la dosis indicada por el fabricante. Si dosificas 'a
ojo' existe riesgo de quemaduras por sobredosificación.
No
trates cuando haga mucho calor, sino al amanecer o al
atardecer.
20.
Poda incorrecta

-
La poda agota, debilita.
-
Te puedes cargar la floración por hacer la poda
en una época equivocada.
-
Plantas que no aguantan una poda fuerte. Por ejemplo,
cortar una rama gorda de Cerezo o Ciruelo puede matar
al árbol.
- Transmisión de enfermedades por herramientas.
-
Malos cortes.
-
Algunas especies pueden perder mucha savia.
-
Las podas agotan a los árboles, disminuye su
duración y son más peligrosos por riesgo
de caída.
-
Podas mal realizadas propician la penetración
de hongos en heridas sin cicatrizar.
-
Las heridas grandes (podas exageradas, desgarros...)
producirán, con seguridad, pudriciones graves
de la estructura, 10, ó 15 años más
tarde.
-
Un árbol que sufre estrés es más
vulnerable a plagas y enfermedades.
21.
'Enfermedad del suelo'
En
suelos cultivados por árboles frutales más
de 10 años no se debe replantar con otro de la
misma especie.
Las
causas son: el agotamiento de microelementos, hongos
que persisten y toxinas segregadas por el árbol
viejo.
Síntomas:
disminución del vigor y del desarrollo.
-
No replantes con la misma especie.
-
Cambia la tierra hasta una profundidad de 50 centímetros
y un ancho como el de las raíces.
22.
Otros trastornos
-
Compactación del suelo en árboles.
-
Alcorques que no permiten la entrada de agua ni oxígeno.
-
Recrecidos del terreno más de 40 centímetros
es peligroso (poner una capa de grava y tubos de drenaje).
Los rebajes hay que evitarlos.
-
Daños de raíces por hacer zanjas. Recortar
la herida limpiamente y aplicar fungicida.
-
Suelos contaminados por escapes de gas, por orines de
perros y gatos, detergentes, aceites, productos fitosanitarios...
cualquier contaminante que haya podido caer al suelo
perjudica a las plantas.
Evitar
la elevada densidad de plantas que provoca debilitamiento
y enfermedades en el arbolado.

Plagas
de los árboles frutales de hueso y de pepita
1.
Cochinillas
2. Pulgones
3. Mosca blanca
4. Trips
5. Araña roja (Tetranychus urticae)
6. Nematodos (Meloidogyne, Heterodera, Ditylenchus...)
7. Caracoles
8. Roedores
9. Pájaros
10. Avispas
11. Mosca de la fruta o Ceratitis (Ceratitis capitata)
12. Acaro rojo de los frutales (Panonychus ulmi)
13. Orugas de mariposas en frutales
14. Perforadores de troncos y ramas (Zeuzera pyrina
y Cossus cossus)
15. Oruga o Polilla oriental del melocotonero, Gusano
del durazno, Cidia (Cydia molesta - Grapholita molesta)
y Anarisa (Anarsia lineatella)
16. Gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis)
17. Mosca de las cerezas (Rhagoletis cerassi)
18. Carpocapsa (Cydia o Carpocapsa pomonella)
19. Falsos gusanos de las ciruelas y las peras (Hoplocampa
minuta y H. brevis)
20. Gorgojo del manzano (Anthonomus pomorum)
21. Arañuelo del manzano (Hyponomeuta malinellus)
22. Sila o Mieleta del peral (Psylla piri)
Enfermedades
de los árboles frutales de hueso y de pepita
1.
Oidio o Cenizo en Frutales
2. Roya del peral (Gymnosporangium sabinae)
3. Cribado o Perdigonada (Claterosporium carpophilum)
4. Lepra del melocotonero o Abolladura (Taphrina deformans)
5. Monilia o Momificado (Monilia sp.)
6. Fusicocum
7. Mal del plomo
8. Roña o Moteado de manzanas y peras (Venturia
spp.)
9. Moteado del níspero (Fusicladium eriobotryae)
10. Septoriosis del peral (Septoria piricola)
11. Fuego bacteriano o Chamuscado (Erwinia amylovora)
12. Bacteria Pseudomonas syringae
13. Podredumbre blanca de las raíces (Armillaria
mellea y Rosellinia necatrix)
14. Negrilla
15. Tumores o Agallas del cuello (Agrobacterium tumefaciens)
16. Virosis de frutales
17. Virus de la Sarka
Trastornos
en árboles frutales
1. Demasiado riego
2. Falta de riego
3. Calor, sequedad
4. Heladas
5. Viento
6. Granizo
7. Nieve
8. Envejecimiento natural
9. Juvenilidad
10. Vecería o Alternancia
11. Carencias de nutrientes
12. Clorosis férrica
13. Exceso de Nitrógeno
14. Exceso de estiércol
15. Suelo malo
16. Suelo salino
17. ¿Riegas con agua salina?
18. Daños en raíces por labrar
19. Tratamientos fitosanitarios mal realizados
20. Poda incorrecta
21. 'Enfermedad del suelo'
22. Otros trastornos
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