|
|
Plantas anuales
Definiéndolas, las PLANTAS ANUALES o,
más comúnmente llamadas PLANTAS DE TEMPORADA,
son aquellas plantas herbáceas (o sea,
que no son leñosas, como lo son árboles
y arbustos) que tienen una vida de unos cuantos meses.
Cuando llegan los fríos o cuando se pasa la floración
se sacan de la tierra y se tiran.
En
climas cálidos (por ej. Mediterráneo),
donde no hay prácticamente heladas o son muy
débiles, muchas pueden sobrevivir al invierno
y florecer al siguiente año. Por ej.: Agerato,
Amaranto, Cosmos, Tagetes, Petunia, Antirrino o Gallardía.
Aunque la floración que da el segundo año
siempre es de peor calidad que la del primero; va degenerando.
Plantas
anuales son:
Agerato, Amaranto, Antirrino, Calendula, Cresta de gallo,
Cosmos, Clarkia, Alhelí amarillo (Cheiranthus
cherii), Coronado (Callistephus chinensis), Clarkia,
Cineraria hybrida, Digital (Digitalis purpurea), Girasol
(Helianthus annus), Alegría de la casa (Impatiens
walleriana), Lobelia, Petunia, Banderilla (Salvia splendens),
Tagetes, Zinia, etc.
Plantas bianuales
Aparte
de las ANUALES, tenemos también las llamadas
PLANTAS BIANUALES. Se llaman Bianuales
porque se desarrollan en 2 años distintos.
No es que vivan 2 años (24 meses), sino
que una parte de su vida la pasan en un determinado
año y la otra en el siguiente. Es decir,
que si se siembran en verano u otoño de
un determinado año, florecen la primavera
del año siguiente, después de pasar
el invierno. Necesitan más tiempo para
emitir las flores que las Anuales. No son muchas
las especies de bianuales que se usan en jardinería
(8 ó 10).
De nuevo, la consideración de bianual de una
planta es relativa; depende del clima, puesto
que algunas especies (Campánula, Pensamiento,
Digital, Minutisa o Alhelí) que en Madrid (sitio
con heladas), son Bianuales, en Málaga (sitio
sin heladas) pueden vivir varios años y ser,
por tanto, Vivaces o Perennes.
|
|
|
|
|
Destacan, tanto anuales como bianuales, por sus llamativas
floraciones; las hay de todos los colores y en prácticamente
todas las estaciones del año (más en verano).
Eso sí, cada año hay que plantarlas nuevas,
pero son económicas y fáciles de obtener
por uno mismo mediante semillas.
Son baratas (si las multiplicas tú con
semillas, más todavía) y dan esa chispa,
ese colorido, esa vistosidad que tanto agradece nuestro
pequeño o gran jardín. Además tienen
otra cosa muy buena; y es que por el hecho de renovarlas
cada año, vamos cambiando la estética
del jardín, podemos experimentar con combinaciones
de colores que vamos cambiando cada cierto tiempo. Esto
evita la monotonía de ver siempre lo mismo. De
esta forma vamos renovando el colorido de los macizos,
arriates, macetas, etc..
Otro punto interesante es que nos permiten rellenar
huecos. Cuando, por ejemplo, hacemos un jardín
nuevo o cuando plantamos un grupo de arbustos, al principio
quedan muy separados unos de otros. Plantando flores
de temporada dará sensación de acabado
instantáneo, se tapan esos espacios de tierra
y esa desnudez de lo recién plantado. Una vez
que crezcan los arbustos cerrarán los espacios
vacíos iniciales.
Así
que ya sabes, ¡a disfrutar de las Plantas de Temporada!.
|
|
|