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Hablamos
de:
El
terciado: consiste en cortar todas las ramas del
árbol dejando aproximadamente un tercio de su
longitud.
El
desmochado: es más salvaje todavía
puesto que se cortan las ramas a ras del tronco.
Bien, pues estos son los 3 tipos de poda (ó 4
si separamos la topiaria) que se hacen en árboles:
Poda de Formación durante los primeros años,
Poda de Mantenimiento a lo largo de toda la vida
y Podas Excepcionales, que únicamente
deberían practicarse sólo como último
recurso, en algunas situaciones particulares que veremos.
EPOCA DE PODA
La
mejor época es durante el invierno y, preferiblemente
a finales del invierno para evitar el frío
intenso.
Las
razones para podar en invierno son:
Una
poda durante el crecimiento fuerte de primavera y verano
elimina muchas hojas y supone un castigo para el
árbol porque se reducen en la época
de máximas necesidades estas fábricas
de savia elaborada que son las hojas. La consecuencia
es un parón en el crecimiento y el debilitamiento
del ejemplar.
En
invierno se ve mejor el armazón de
las ramas y es más fácil elegir lo
que se corta y lo que no.
Algunas
especies como los Arces, Abedules, Chopos, Nogales,
etc., pierden mucha savia si se podan en primavera
o verano. Se dice que sangran mucho.
Las Coníferas (por ejemplo, los Pinos) con la
poda en invierno reduce al mínimo la pérdida
de savia y resina por el corte de ramas.
En
invierno la diseminación de ciertos hongos
que pueden aprovechar las heridas de los cortes para
infectar están más inactivos.
Por
último, en esta época hay menos trabajo
en el calendario.
Con
todo ésto no quiere decir que no se pueda podar
durante el resto del año, de hecho, podar en
primavera o verano, para intervenciones muy ligeras,
es válido. O por ejemplo, árboles y
arbustos que florecen al inicio de la primavera no se
deben podar en invierno, sino esperar a que florezcan
y hacerlo justo después para no cargarnos
la floración de ese año.
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