El punto del injerto,
una especie de nudo
unos centímetros
por encima de ras de
suelo, es sensible a
las heladas. Procura
que haya una pequeña
capa adicional de tierra,
paja o acolchado alrededor
de este lugar para protegerla
contra la congelación
invernal.
Mediante
un abono de calidad
más microelementos
como por ejemplo, el
Hierro, mantendrás
tus rosales fuertes.
Poda
con una podadera afilada
y limpia.
Limpia
la podadera después
de podar cada planta.
De esta manera evitas
que se contagien enfermedades
de planta a planta.
En
el otoño retira
todas las hojas caídas
que se han quedado cerca
de las raíces
para evitar así
las enfermedades fúngicas.
Las
enfermedades fúngicas
más frecuentes
son Mancha negra, Roya,
Mildiu y Oidio.
Pulgones.
Suelen encontrarse alrededor
de los botones y brotes
nuevos. Se dice que
para mantener a distancia
los pulgones sirve plantar
Espliego (Lavanda) alrededor
de los rosales.