Riegos incorrectos: daños que provoca regar mal



  • Con riegos excesivos las raíces se asfixian y se pudren al faltarles el oxígeno. El síntoma más típico de exceso de agua es que las hojas se vuelven amarillas y caen.

  • Las raíces se desarrollen más superficialmente y por tanto, no profundizan buscando agua, se vuelve más sensibles en caso de sequía.

  • El riego excesivo lava nitrógeno, potasio, micronutrientes, etc. y se pierden del alcance de las raíces.



  • Estamos desperdiciando un bien escaso como es el agua.

  • La escasez de agua tiene solución, pero el exceso, no.


  • En caso de que esté pasando sed las hojas tienen un color apagado, sin brillo, se abarquilla, amarillean y caen o quedan lacias.

  • Regar con aguas calizas, duras, con el tiempo alcaliniza el suelo o substrato y provoca carencia de nutrientes, por ejemplo de hierro. En plantas acidófilas (hortensia, azalea, gardenia, etc.) lo notan rápidamente y amarillean las hojas. El agua de riego dura (con mucha cal) se puede endulzar añadiéndole una pequeña cantidad de ácidos (acético, cítrico,...).

  • Si el agua es salina, descártala para el riego.

  • No mojes las hojas por el riesgo de quemaduras por 'efecto lupa' con el sol; aparecen manchas por cal con aguas duras y son más proclives a la infección por hongos.

  • No mojes las flores porque durarán menos.


  • Algunas plantas debes regarlas por el 'método del platito'. Consiste simplemente en poner la maceta sobre un plato o cuenco con agua durante un rato y una vez que se ha absorbido por capilaridad, se retira. Ejemplos: Begonia, Ciclamen, Culantrillo, Espatifilo, Nefrolepis o Helecho espada, Violeta africana o Saintpaulia.

  • Las verduras y hortalizas pierden parte de la intensidad de su sabor cuando se riegan en exceso, por ejemplo, zanahorias, tomates, etc. En cultivos de raíz lleva al desarrollo de hojas en detrimento de la raíz.

  • No descuides los riegos de lo recién plantado porque todavía las raíces son poco profundas.

  • Las plantas que provienen de vivero están acostumbradas a bastante agua. Por tanto, los primeros 20 días hay que regarlas casi a diario e ir reduciendo el riego poco a poco hasta una dosis normal.

  • En macetas es fundamental que drenen bien los orificios inferiores. Cúbrelos por dentro con trozos de cerámica de tiestos rotos mejor que grava y no se taponarán.


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Cómo saber si hay que regar una planta o no. Sensores y medidores de humedad


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Frecuencia de riego. Cada cuánto tiempo regar y cantidad de agua


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