Construcción de jardines




  • Es muy probable que sea necesario aportar tierra vegetal para rellenar ciertas zonas o porque la calidad del suelo original no es buena, por ejemplo, si es pura arcilla o si es poco profundo (piedra debajo, hormigón, capa compacta, etc.).

  • La tierra vegetal se compra por metros cúbicos (m3), en camiones. La capa a extender suele oscilar entre 10 y 20 centímetros de espesor. Cuanto más, mejor.

  • Se puede aprovechar la tierra del vaciado de cimentaciones y soleras de fuentes, estanques, muros de contención, etc. para rellenar. Recuerda que la tierra buena es la de los primeros 30 cm., muchos más rica en materia orgánica y nutrientes minerales que la del subsuelo. Nunca mezcles la tierra buena de arriba con la del subsuelo.



  • Con la tierra repartida, se dan las pendientes oportunas al terreno, procurando que el agua de lluvia y riego corra hacia donde tenga una salida natural.

  • Es muy importante tener la precaución de dejar tubos debajo de los caminos para que puedan pasar por ellos las tuberías de riego y de electricidad.


  • Si el jardín no tiene salidas naturales para el agua de lluvia, es preciso evacuarla. Para ello se emplean conducciones de PVC enterradas como mínimo a 40 cm con pendiente que vierten a la red de alcantarillado o bien, se usan canaletas prefabricadas de plástico u hormigón en superficie.

  • La iluminación del jardín se hace con farolas, balizas, proyectores o focos.

    Riego


  • Riego con difusores para el césped y zonas estrechas (tienen un alcance de hasta 5 metros).

  • Riego por goteo en árboles o que estén fuera de zonas con césped, para arbustos, parterres de vivaces, huerto, frutales...

  • La manguera es el sistema de riego más lento. No obstante, es necesario que haya bocas de riego bien distribuidas por el jardín para poder conectar mangueras.

    Abonado


  • Se reparte por toda la superficie donde irá el césped una capa de estiércol, mantillo o turba, a razón de 600-800 kilos por cada 100 metros cuadrados de parcela.

  • También se recomienda donde vaya el césped, además del abono orgánico anterior, aportar fertilizantes minerales ("bolitas"), unos 6,5 Kg por cada 100 metros cuadrados de abono complejo 15-15-15, por ejemplo.

  • Mucha gente siembra directamente el césped sin aportar antes ni materia orgánica ni fertilizantes minerales, pero lo ideal sería hacer ambas operaciones de abonado, al menos, una de ellas. Igual ocurre con la arena, que a veces es conveniente aportarla para mejorar el drenaje de suelos arcillosos y no se hace.

  • Se da un pase con motocultor para enterrar el abono orgánico y/o mineral y se procede a las plantaciones y siembras.

  • En las zanjas para setos y borduras se echan 3 kilos por metro lineal de estiércol, y las superficies donde se asentarán plantas vivaces, bulbosas, aromáticas, y anuales, se abonan con 6 kg./m2 de estiércol.

  • El fertilizante mineral es opcional, con el orgánico es suficiente en el momento de la plantación.

  • Es muy importante no descuidar el riego los primeros meses tras la plantación, ya que aún no han desarrollado raíces y son muy sensibles a la falta de agua.


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Equipamiento y mobiliario del jardín


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