Cultivo de cactus y otras suculentas



  • El cultivo de los Cactus y Suculentas no es, en general, complicado. No obstante, siempre hay que saber lo que necesita cada especie.

  • En una terraza se puede hacer una pequeña colección con más de 100 especies pequeñas.

  • Al comprar la planta inspecciónala bien si tiene pudriciones o cochinillas algodonosas en la raíz.

  • La Planta crasa colócala en un sitio luminoso.

  • Los cactus en zonas oscuras crecen larguiruchos.

  • Las plantas pueden estar fuera cuando no haya riesgo de heladas. En invierno, dentro, en un sitio fresco y luminoso, por ejemplo en un dormitorio.



  • El riego escaso, sobre todo durante el período de descanso de otoño e invierno. Se aconseja regar sólo durante el crecimiento, por ejemplo un poco de agua a la semana. El exceso de agua causa la pudrición y es el fallo recurrente en su cultivo.

  • Un exceso de humedad y nutrientes forma plantas blandas y propensas a hongos.

  • Un Cactus o una Planta Crasa que se estropea lo más seguro es que sea por exceso de agua. Comprueba que el agujero de drenaje del fondo no está obturado. Si es así, saca el cepellón y echa una capa de grava en el fondo o trocitos de tiesto de cerámica.

  • Para evitar pinchazos con cactus al cambiarlos de maceta, envuélvelos en papel de periódico o usa unos guantes de goma dura.



  1. No expongas los cactus de golpe al sol porque pueden sufrir quemaduras, aclimátalo antes.

  2. En casa ubica en el lugar más luminoso posible: ventanas mirando al sur.

  3. No todas las especies de cactus se riegan igual, pero en general, riegos muy espaciados.

  4. No vuelvas a regar hasta que la tierra se haya secado. Hinca los dedos.

  5. Los cactus en reposo vegetativo necesitan menos humedad, por lo que bastará con regarlos un poco cada 20 días.

  6. Abona en primavera y verano con pequeñas cantidades. El exceso de nitrógeno puede hacer que la planta se desarrolle demasiado rápido, provocando la aparición de insectos, hongos y otros problemas.

  7. Hay fertilizantes especialmente formulados para cactus y suculentas. También puedes utilizar un fertilizante de lenta liberación. En este caso, aplica sólo una vez al año, en primavera.

  8. No debes aplicar fertilizantes a los cactus que acabas de cambiar de maceta, los que todavía no hayan enraizado o los que se encuentran en reposo vegetativo.

  9. Los cactus deben cambiarse de maceta cuando lo necesiten, sin seguir una planificación fija, pero no a una demasiado grande.

  10. Las macetas para cactus es mejor que sean pequeñas para evitar excesos de agua puesto que las grandes tardan más en secarse y acumulan mucha agua.

  11. Tras un cambio de maceta, espera varias semanas antes de empezar a regar para que las raíces dañadas puedan curarse.

  12. Los hongos de pudrición son sus principales enemigos y atacan por exceso de riego o por heridas.

  13. Entre los insectos y plagas que más afectan a los cactus se encuentran los Pulgones, los Acaros (Araña roja) y las Cochinillas. Cuando compres nuevas plantas, revisa que no traigan plagas, incluyendo posibles cochinillas en raíces.

    Riego



  14. El riego en exceso pudre las raíces.

  15. El riego por defecto provoca un crecimiento escaso en Suculentas.

  16. Cuando la temperatura sea menor de 10ºC no se debe regar los cactus por el riesgo de pudriciones.

  17. Las macetas de barro se secan con mayor rapidez que las de plástico.

  18. Es muy importante dejar secar el sustrato entre riego y riego.

  19. Si no se tiene claro, más vale no regar y si se ve un poco de marchitamiento regar.

  20. Cuidado con las tierras algo arcillosas que tardan en secarse y con mal drenaje.

  21. Procurar que salga por el agujero inferior de la maceta el exceso de agua.

  22. Evitar los platitos con agua estancada que produce la podredumbre de la planta y su muerte irremediable.

    Abonado


  23. Debido a la procedencia semidesértica de la gran mayoría de Plantas Crasas, se cree que no necesitan un abonado periódico, pero no es así.

  24. El sustrato de las macetas lo terminan por agotar por su propio consumo y porque con los riegos se van lavando los nutrientes.

  25. Puedes comenzar a abonar cuando la planta inicie señales de crecimiento como brotes, o botones florales. Normalmente, desde principios de primavera, a razón de 1 vez al mes hasta el otoño. El abonar en el otoño, permitirá a la planta acumular alimento para rebrotar y florecer la primavera/verano siguiente. En invierno, en general, nada de abono.

  26. Aporta el fertilizante diluido en agua mejor que granulado.

  27. Antes de la floración conviene abonar con algún producto rico en potasio, ya que favorece la formación de los capullos florales. Para el resto del periodo se puede abonar con algún producto equilibrado y que contenga todos los elementos minerales (nitrógeno, fósforo, potasio, etc.).

  28. Actualmente existen abonos especiales para Cactáceas y otras Suculentas.

  29. Cuidado con los excesos de fertilizantes, en particular de Nitrógeno, ya que un exceso de este elemento produce tejidos muy débiles y acuosos, así como menos flores o incluso que no aparezcan.

    Cambio de maceta


  30. Generalmente se puede hacer cada 2-3 años, dependiendo del crecimiento, cuando vemos que ya no cabe en la maceta, cuando sus raíces salgan por los orificios de la misma, cuando el sustrato parezca muy pobre.

  31. La mejor estación para cambiar la planta de maceta es el inicio del período vegetativo, en la mayoría de los casos la primavera. Aunque sea urgente realizar el trasplante nunca se recomienda el invierno, ya que los daños ocasionados a las raíces pueden provocar la destrucción de la planta.

  32. Si durante esta operación se ha dañado el cepellón de raíces conviene esperar unos 10-15 días para regar la planta, si no es así se puede regar con normalidad.

  33. Conviene tener siempre a mano un poco de grava, útil para el drenaje o para poner alrededor de la planta después del trasplante.

  34. Los riegos prudentes no empezarán hasta varios días más tarde. No debe entonces proporcionarse más que el agua suficiente para impedir que las raíces se sequen completamente. Sólo cuando los signos de crecimiento aparezcan en la planta (yemas, coloración verde vivo de los extremos, etc.) se podrá aumentar el aporte de agua.


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