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14.
Reserva otro espacio para elaborar compost. Los
compostadores son unos cajones de madera o unos
bidones de plástico en los cuales se echan todos
los desechos de hierbas y productos orgánicos
del huerto y la cocina. Regándolos, estas substancias
fermentan y se convierten en compost, un abono que sirve
para enriquecer el terreno.
15.
Es mejor no plantar los frutales en la misma tierra
de las hortalizas para que no se produzcan competencias
entre las raíces de unas y otras por el agua
y los nutrientes. Los árboles frutales se deben
colocar en una parcela aparte o bien diseminados por
el jardín.
16.
En climas secos es muy interesante disponer de un aljibe
o un tanque en el que se vaya recogiendo el agua
de lluvia para regar.
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Elegir especies a cultivar
Existe un extraordinario surtido de verduras y hierbas
para cultivar. Hoy en día, puedes contar al mismo
tiempo con:
-
Variedades tempranas, tardías o de media temporada.
- Normales o enanas.
- De crecimiento rápido o de crecimiento normal.
Mira
con frecuencia los catálogos de semillas y compra
los cultivares que mejor se adaptan a tu clima, suelo,
espacio disponible y a tu paladar. Todos los años
salen nuevas variedades.
Un
experto local te puede asesorar sobre las más
apropiadas al clima de tu región.
El
suelo que tengas también es muy importante.
Por ejemplo, la coliflor no se desarrollará bien
en un suelo arenoso y agotado.
Te
recuerdo que junto a las vdes. de hortalizas más
conocidas, hay otras más raras y sugerentes:
Quimbombó, Chimbolos, Pak choi, Tupinambos, Colocasias,
Salfifí, Cacahuetes,... El abanico de especies
y cultivares es mucho mayor que lo que se ve normalmente
en las tiendas. Experimentar es otro de los atractivos
de tener un huerto.
En
el paquete de las semillas suele indicar bastante información:
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