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1. Exceso
de riego
Regar
en demasía provoca la asfixia y pudrición
de raíces. Síntomas:
-
Hojas amarillas o con manchas marrones.
- Hojas que caen.
- Podredumbre en el cuello.
Riega
lo necesario y mejora el drenaje del suelo.
2.
Falta de riego

Síntomas:
-
Hojas secas o sólo las punta y bordes.
- Planta marchita.
- Aborto de flores. Una de las épocas que más
agua necesitan las plantas es previa a la floración.
Si le falta, abortan flores.
Si a un período de sequía le sigue uno
de lluvias intensas, los tomates y las raíces
se pueden rajar.
3.
Sombra
Si
están en zonas de sombra las flores escasean
o no se abren los capullos.
Hay
hortícolas que necesitan mucha luz, por ejemplo,
el pimiento, el tomate... Plántalos a pleno sol.
Con
poca luz los tallos se ahílan (crecen larguiruchos
y endebles) y son más tiernos y fáciles
de atacar por insectos y hongos.
4. Insolación
excesiva

Algunas
especies no toleran la exposición directa a los
rayos solares durante todo el día, produciéndoles
en las hojas quemaduras. Las hojas palidecen y pierden
brillo.
Hay
que procurar sombrear las zonas en las que se hayan
plantado especies que no requieran mucho sol. Sin embarto,
mientras éste crece, se pueden emplear mallas
de sombreo, que también protegen en caso de granizo.
5.
Ola de calor
Las
masas de aire caliente y con baja humedad son un auténtico
secador para las plantas. Las marchita en pocas horas.
En estas situaciones, relativamente frecuentes en verano,
mantenlas bien regadas y pulveriza por encima con regularidad.
6. Cambios
bruscos de temperatura
No
es bueno que sucedan subidas o bajadas fuertes de temperatura
de un día para otro. La planta lo puede acusar,
tirar capullos o flores, etc..
Cambios
bruscos de temperatura y humedad: pepinos estirados.
7. Heladas
El
frío del invierno, los vientos frescos o las
heladas primaverales (temperaturas por debajo de 0ºC)
pueden producir daños importantes en plantas
delicadas.
Las
heladas que se producen en primavera pueden causar graves
problemas a las plantas del huerto.
Al
tomate le gusta el clima cálido; muere con heladas
(temperatura inferiores a 0º C).
Es
una planta que exige un clima cálido o templado.
En otoño e invierno sólo es posible criarlo
en invernaderos.
Las
raíces se resguardan acolchando la superficie
con una capa de mantillo o paja.
Para
proteger la parte aérea es posible instalar un
armazón de alambre cubierto con plásticos
con agujeros, cortinas viejas, tela de arpillera...
Los
plantones también pueden protegerse con tarros
de cristal, botellas de plástico, campanas de
vidrio, hojas de periódico sujetas, túneles
de plástico, invernaderos, etc..
8.
Humedad ambiental
Si
la humedad del aire es más elevada del 70%, favorece
el desarrollo de enfermedades en las partes aéreas
de la planta, y dificulta la fecundación.
Si
la humedad es demasiado baja, durante el verano, con
temperaturas altas, se produce la caída de flores
y frutos recién cuajados.
Humedad excesiva: pepinos pálidos, descoloridos.
9. Viento
-
El viento fuerte y racheado produce rotura de plantas,
caída de hojas, de flores y de frutos.
- El viendo seco marchita a los vegetales; puntas y
bordes secos.
- El viento frío quema a la planta.
- El viento de la costa deposita sales del mar y éstas
producen quemaduras en las hojas.
En
zonas ventosas es preciso crear cortavientos protectores
como setos, láminas de brezo, cañizos,
muros, etc..
10. Granizo

Las
granizadas son muy destructivas. En plantas ornamentales
provocan defoliación y marcas en hojas y tallos
por donde pueden entrar a continuación hongos
y bacterias. Pulveriza con un fungicida antibotritis
al día siguiente de una granizada para prevenir
la infección de las heridas por el hongo Botritis.
11. Nieve

La
nieve acumulada troncha las plantas.
El
hielo es dañino cuando se licúa la nieve.
12. Carencias
de nutrientes

La
falta de uno o más de los 13 elementos esenciales
que necesita toda planta provocará síntomas
en hojas: más pequeñas, descoloridas o
amarillentas.
Nitrógeno,
Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio , Azufre,
Hierro, Manganeso, Boro, Cobre, Zinc, Molibdeno.
Nitrógeno
Amarillean
las hojas. Aunque también puede producirlo Nematodos,
asfixia radicular, etc.
Fósforo
Menor
desarrollo de la planta y de las raíces. Influye
en la maduración de frutos y semillas.
Potasio
Los
primeros síntomas de su deficiencia, cuando es
moderada, se observan en las partes viejas; pero cuando
es aguada, son los puntos de crecimiento los más
severamente afectados, llegando a necrosarse.
Calcio
Tiene
escasa movilidad, por lo que abunda en las partes viejas.
Magnesio
Su
deficiencia ocasiona clorosis. Las hojas se tornan amarillas
desde el borde al interior, entre las nervaduras (clorosis
marginal), siendo las hojas basales las más afectadas.
Azufre
Síntomas
muy semejantes a la carencia de Nitrógeno.
Deficiencias
nutricionales en el Jardín
Hierro

Se
produce clorosis (decoloración amarillenta) entre
los nervios de las hojas. , especialmente en las hojas.
- Normalmente las carencias aparecen a causa de un bloqueo
de este elemento en el suelo calizo.
-
Hay quelatos por vía foliar y van bien (las hojas
se vuelven verdes completamente, efecto casi inmediato).
- Aporta para bajar el pH del suelo Sulfato de hierro
en gránulos.
Para evitar estos problemas, abona todos los años
con un fertilizante equilibrado que incluya Nitrógeno,
Fósforo y Potasio, a ser posible de lenta liberación,
o, en el caso del huerto, mejor es a base de abonos
orgánicos (mantillo, estiércol, humus
de lombriz, etc.).
El
abono verde, si no es una leguminosa, produce un efecto
depresivo en el cultivo siguiente.
Conviene
añadir un poco de quelatos de Hierro y de otros
micronutrientes con el fin de conseguir unas hojas más
verdes.
Si
se no se abona nunca aparecerán las carencias
tarde o temprano.
13.
Exceso de Nitrógeno
Un
exceso de fertilizante produce estos perjuicios:
-
"Quema" a las plantas, manifestándose
en puntas y bordes secos.
- Crecen bastante pero florece poco.
- Se crean plantas débiles y tiernas, y, por
tanto, más propensas a las plagas y enfermedades,
más débiles al viento, a la lluvia y al
frío.
Si
te has pasado con el abono, aplica riegos abundantes
al suelo para intentar "lavar" el exceso de
fertilizantes.
14. Exceso
de estiércol

No
eches en exceso y mézclalo concienzudamente con
la tierra para que no esté en contacto directo
con las raíces porque podrían quemarse.
Usa
un estiércol bien fermentado.
15.
Subsuelo malo

Cuidado
con lo que hay debajo: una roca dura, capa compactada,
escombros, etc.. Podría amarillear y crecer poco
las plantas.
16. Suelo
salino

Hay
suelos con un contenido natural en sales alto que perjudica
a las plantas. No son frecuentes pero algunas veces
se dan.
Los
síntomas son iguales que la sobrefertilización:
necrosis que empiezan por las puntas y los bordes de
las hojas.
La
corrección consiste en dar varios riegos copiosos
para que el agua arrastre las sales solubles y se eliminen
por el drenaje.
17. ¿Riegas
con agua salina?

Ciertas
aguas de pozo pueden llevar sales que queman las puntas
de las hojas, amarillean y caen. Lo ideal es hacer un
análisis de agua en laboratorio y si es salina,
no usarla para regar.
El
riego continuado con agua rica en sales provoca a la
larga una concentración excesiva de sal en el
suelo, con el consiguiente amarilleo de hojas y su caída.
18. Daños
en raíces por labrar

No
labres la tierra con la azada profundizando porque romperías
raíces.
19. Tratamientos
fitosanitarios mal realizados

-
Aplica la dosis indicada por el fabricante. Si dosificas
'a ojo' existe riesgo de quemaduras por sobredosificación.
-
No trates cuando haga mucho calor, sino al amanecer
o al atardecer. Por ejemplo, aplicar Azufre cuando la
temperatura es mayor de 35ºC produce quemaduras.
-
Dosis inadecuada.
- Producto inadecuado. Por ejemplo, Aceite de invierno
aplicado sobre hojas: sólo se aplica sobre ramas
y troncos desnudos.
-
Momento de aplicación erróneo: estado
fenológico especialmente sensible, brotación,
yemas o floración.
-
Máquina que dosifica mal, boquillas y limpiar
residuos.
-
Malas mezclas ( con / sin abonos ).
-
Reguladores de crecimiento ( dosis y momento ).
-
El abuso de insecticidas mata fauna auxiliar (insectos
beneficiosos).
-
Alternar productos para evitar resistencias del parásito
al plaguicida.
20.
Herbicidas

-
Ten especial cuidado de que los herbicidas no caigan
sobre las plantas llevados por el viento (deriva).
-
Limpia muy bien la mochila para que no queden residuos
que pudieran afectar a otras plantas.
-
Elección del producto selectivo.
-
Dosis correcta.
-
Fenología inadecuada (por ejemplo, en floración).
-
Residuos en suelo que afectan a cultivos posteriores.
21. Contaminación
del suelo

Orines
de perros y gatos, detergentes, aceites, productos fitosanitarios...
cualquier contaminante que haya podido caer al suelo
perjudica a las plantas ornamentales.
FISIOPATÍAS en fresas y fresón
-
Deformación de frutos: es frecuente en las primeras
recolecciones. La causa son bajas temperaturas que pueden
provocar mala polinización.
- Quemaduras de sol en frutos.
- Clorosis férrica: clorosis general de la planta.
Aplicar quelatos de hierro. Normalmente es por exceso
de cal.
- Carencia de fósforo: coloración verde
oscura de las hojas que vira rápidamente a tonos
cobrizos.
FISIOPATÍAS
en Solanáceas (Patata, tomate, berenjena, pimiento)
-
Cambios bruscos de humedad: manchas secas en el envés
de las hojas de color marrón de 4-5 centímetros
(pueden confundirse con Mildiu).
- Estrés por falta de agua, cambios bruscos de
temperatura, excesos de humedad.
- Lluvias excesivas: rajado de tomates.
- Riegos irregulares.
- Demasiados rayos solares.
- Carencia de fósforo, potasio o boro.
FISIOPATÍAS
en hortalizas aprovechables por sus hojas
-
Heladas: hojas con coloración rojiza.
- Temperaturas altas: subida a flor.
- Demasiado riego: grietas en zanahorias por engrosamiento
rápido.
- Carencias de boro y manganeso.
22. Plantas parásitas
Plantas
parásitas como Cuscuta o Muérdago y plantas
invasoras como las malas hierbas, roban luz, agua, nutrientes
y espacio.
Jopo (Orobanche spp.)
Hay
varias especies de Jopo.
No
tienen raíz ni clorofila y parasitan a ciertas
plantas como habas, girasol de pipa, causando graves
problemas en zanahoria. Inserta unos haustorios en la
ráiz. Produce muchísimas semillas.
Aplicar
Glifosato en campo a una dosis 10 veces menor de la
normal en planta pequeña.
En
jardines se evita la infestación tronchando los
tallos antes de que tiren las semillas.
Cuscuta
(Cuscuta spp.)
Tampoco
tiene ni raíz, ni hojas, ni clorofila. Es un
problema en la alfalfa. Germina sobre la tierra y se
incrusta en los tallos introduciéndole sus haustorios.
Se ven muchos tallos filamentosos, como si fueran fideos
largos.
Se
localizan en rodales y la alfalfa amarillea.
La
semilla certificada de alfalfa no lleva cuscuta.
Matan
a las plantas herbáceas y debilitan a las leñosas.
Si bien son muy dañinas en el medio agrario,
en jardines no suele causar perjuicios graves puesto
que se eliminan a mano fácilmente.
Muérdago
(hay 2 ó 3 especies)
No
tienen raíces pero sí clorofila. Parasita
las ramas de los árboles, como si fuera una rama
más. Se da en olivos semiabandonados.
Son
propios de zonas húmedas y serranías,
montañas.
En
España la especie Viscum album causa graves daños
sobre Abetos (Abies alba) en zonas del Pirineo.
Este
parásito debilita al huésped y lo hace
más vulnerable al ataque de insectos. Los árboles
muy infectados pueden llegar a morir por él o
por los agentes oportunistas que aprovechan para rematar
un individuo débil.
En
jardines se cortan por la base, aunque pueden volver
a brotar.
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