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Los semilleros en tierra tienen la ventaja de que se
dispone de mayor espacio en la amplitud de un trozo
del huerto, pero también algunos inconvenientes:
1.
La germinación de malas hierbas es molesta
y hay que andar arrancándolas con mucho cuidado
de no llevarnos todo, la mala hierba y la hortaliza.
2.
El semillero en suelo puede requerir de protección
del frío (heladas) con plástico, ya
que tenemos que tener en cuenta que muchos de estos
planteles se realizan durante el invierno y principios
de primavera.
3.
Cuando ya estén listas las plantitas, hay
que arrancar de raíz y sufren mucho más
que de una bandeja de alveolos, donde sale el cepellón
intacto. Habrá más marras y los primeros
días tras plantar en el huerto da la sensación
de que estén muertas. No hay que alarmarse porque
en 2 ó 3 días deberían recuperar
su turgencia.
El
semillero en tierra se emplea más por los viveristas
profesionales que necesitan sacar miles de plantones
de ciertos cultivos para vender a los horticultores
y destinan a ello parcelas enteras como semillero.
Preparación
del terreno
Delimita una parcelita para hacer el semillero.
Hace
falta un suelo muy bueno, esponjoso y suelto para
que se produzca una buena germinación de las
semillas.
Labra
e incorpora compost, estiércol, humus de lombriz
u otro abono orgánico de calidad mezclándolo
homogéneamente con la tierra, puesto que las
acumulaciones de abono podrían quemar las raicillas
delicadas de las plantitas.
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