Problemas con el riego de las plantas



  1. Goteros atascados por acumulación de cal o partículas de barro o arena. Solución: coloca filtros antical y tierra o pinchar con una aguja cada gotero.

  2. Regula bien los aspersores y difusores. Si no pulveriza bien, quizás estén atascados por tierra. Limpia el filtro y la boquilla, que se desmontan fácilmente.

  3. Si salta el riego cuando no tiene por qué, limpia las electroválvulas porque la junta de la membrana estará obstruida. Sólo tienes que limpiarla bien de restos de arena o piedras.

  4. Si el programador va a pilas estate pendiente para cuando se gasten.

  5. Señaliza dónde están en el césped los aspersores y difusores emergentes para no romperlos con el cortacésped.

  6. Una manguera picada se puede reparar así: con un papel de lija o una lima, raspa la zona. Unta cola de contacto o con una cola especial para caucho y cubre toda la zona con un cordel fino que enrollarás en torno a la manguera, cuidando de que cada vuelta de cordel quede junto a la anterior, sin dejar espacios vacíos. Luego untas el cordel con otra mano de cola y lo dejas secar bien.

  7. Las gota de agua sobre hojas o flores en combinación con el sol hay riesgo de "efecto lupa", originando pequeñas quemaduras. Además, en algunas plantas, el agua sobre hojas estimula el desarrollo de hongos.

  8. El riego continuado de las macetas y de la tierra del jardín va lavando los nutrientes minerales que toman las plantas (Nitrógeno, Potasio, etc.) hacia el subsuelo, fuera del alcance de las raíces de las plantas. Esto supone un empobrecimiento del suelo, además de los posibles encharcamientos.

  9. No mojes las flores blancas o rosa pálido porque quedarían manchas.

  10. Si nunca riegas, el árbol buscará agua y las raíces serán más agresivas. Por tanto, en caso de árboles "peligrosos" procura que halla humedad cerca para que no tengan que ir a buscarla.