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Al igual que todas las plantas leñosas, los Rosales
están expuestos a la pudrición de sus
raíces por hongos del suelo como Armillaria
mellea, Phytophthora spp., Verticillium
albo-atrum y otros. Es difícil saber
si está sufriendo un ataque de estos parásitos
o es sequía, falta de hierro, Nematodos, vertido
de detergentes, combustibles, etc., puesto que producen
síntromas similares.
Normalmente las infecciones de hongos del suelo están
provocadas por el exceso de riego.
En el caso de Armillaria mellea, las raíces
se pudren y sobre la corteza de dichas raíces,
se observa un micelio blanco que más tarde
se vuelve parduzco y casi negro. En tiempo cálido
y húmedo de otoño se puede ver este micelio
blanco debajo de la corteza a la altura del cuello del
arbusto. Si además aparecen setas anaranjadas
del hongo en ese lugar, la identificación
es definitiva. Muere
el rosal y de todos los que se planten en su sustitución.
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Control
La lucha con productos químicos es muy difícil
porque estos hongos viven en el suelo y dentro de la
raíz.
Lo más importante es prevenir evitando el
exceso de agua en la tierra (no te pases con el
riego y mejora el drenaje si en la zona se acumula el
agua).
Cuando se ha comprobado la existencia de la enfermedad
conviene arrancar las plantas afectadas. Se transmite
fácilmente a los contiguos a través de
las raíces.
Saca todas las raíces posibles y no replantes
con otros nuevos en ese lugar porque morirían
a los 2 ó 3 años. La opción de
utilizar un producto desinfectante no es totalmente
eficaz, ya que el hongo puede formar esclerocios resistentes
que duran varios años. Cambia la tierra por otra.
No hay tratamientos curativos. Un Rosal infectado por
hongos de suelo es muy complicado curarlo. Si el hongo
es Phytophthora, se puede aplicar al suelo la
materia activa Fosetil-Al y quizás resulte
(una marca comercial que la contiene es Aliette
de la firma Rhône-poulenc).
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