|
3.
Viento
Si el viento es fuerte, produce rotura
de ramas, caída de hojas, de flores, de frutos
en maduración, etc..
Si el viento es cálido y seco,
marchita la planta.
Si es viento frío también quema
a las plantas.
Si estás en un lugar cercano al mar, los
vientos depositan sales y producen quemaduras.
4.
Ola de calor
Son masas de aire que se desplazan con baja humedad
y temperatura de 40ºC o más. Es un secador
para las plantas. Las deshidrata y marchita en pocas
horas.
5.
Falta de luz
Provoca que las flores escaseen o no lleguen ni siquiera
a aparecer. Además, los tallos se ahilan
(crecen larguiruchos y endebles), con tejidos tiernos
y más fáciles de atacar por insectos y
hongos.
6.
Encharcamiento
Regar
más de la cuenta puede provocar la asfixia
de las raíces. Además, los hongos
que viven en el suelo se activan y 'rematan la faena'
pudriendo las raíces. Las hojas se tornan amarillas.
Evita
que el suelo se encharque. Riega lo necesario según
la época del año y tus condiciones particulares.
Si
el drenaje es malo, debes mejorarlo.
|