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12.
Contaminación del suelo
Orines de perros y gatos, detergentes, aceites, productos
fitosanitarios,...en fin, mira a ver si ha podido caer
al suelo algún contaminante.
13. Carencias de nutrientes
La
falta de uno o más de los 13 elementos esenciales
que necesita toda planta provocará la aparición
de síntomas en hojas.
Para evitar esto, abona todos los años tus Rosales
con un fertilizante equilibrado (N-P-K, o sea, que incluye
Nitrógeno, Fósforo y Potasio).
La
deficiencia más común es la clorosis
férrica (falta de Hierro), que se manifiesta
por el amarilleo general de las hojas. Aunque también
ese color amarillo podría ser por otros elementos
como el Manganeso, el Nitrógeno, etc..
Para
ver nutriente por nutriente pincha
aquí.
14.
Exceso de Nitrógeno
Abusar
del Nitrógeno puede
ser también muy perjudicial: quemaduras, crecimiento
exagerado, se forman plantas débiles y tiernas
y, por tanto, más propensas a las plagas y enfermedades,
al viento, a la lluvia, al frío, etc..
15.
Poda
Poda
tus rosales en la época del año adecuada.
Es decir, al final del invierno si es un clima con heladas
y en pleno invierno si es un clima más suave.
El arbusto debe ser abierto, no enmarañado, ni
denso.
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