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Las
trepadoras interesantes por sus flores, además
de la Poda de Formación y de la de Limpieza,
necesitan una Poda de Floración. La Hiedra o
la Parra virgen, por ejemplo, no reciben este tipo de
poda puesto que no tiene flores ornamentales. No obstante,
en la Hiedra, es aconsejable darle recortes de vez en
cuando para conseguir una masa tupida y con hojas más
jóvenes y brillantes.
Se
distinguen dos casos en Poda de Floración:
a)
Trepadoras que echan las flores al final de la primavera
y durante el verano en los brotes que han surgido esa
misma primavera
Rosal
trepador, Campsis (Campsis radicans), Bignonia
(Bignonia jasminoides), etc..
En
invierno, se recortan todos los ramos del año
anterior, excepto las que prolongan el esqueleto, dejando
pulgares con 3, 4 ó 5 yemas laterales, para
que den brotes con flores.
En
especies muy vigorosas, sobre todo si son de floración
temprana, puede ser interesante realizar una segunda
poda después de pasarse la flor, aclarando el
exceso de vegetación y acortando los brotes del
año.
b)
Trepadoras que echan las flores al principio de primavera
en ramos que surgieron el año anterior
Jazmín
(algunos), Madreselva, algunas Clemátides, etc..
Florecen
en primavera y se podan después de acabar
la floración. No coincide con la Poda de
Limpieza del invierno como en el caso anterior.
Nada
más terminar la floración los ramos florecidos
se podan muy fuerte, dejando 2 ó 3 yemas por
cada uno. De ahí saldrán nuevos brotes
que portarán las flores el año siguiente.
Tendrás
que ver especie por especie si florece sobre el crecimiento
del año o sobre ramos del año anterior
y aplicar alguna de las dos podas indicadas. Puedes
ver algunos casos concretos de Poda de Floración
aquí :
Poda de Clemátides
Poda de Glicinia
Poda de Pasionaria
Poda Pyrostegia
venusta, Plumbago capensis y Solanum jasminoides
Poda de Buganvilla
Poda de Dama de noche
Poda de Rosal trepador
4. PODA DE RENOVACIÓN
Una
trepadora que no se haya podado nunca o muy poco, crecerá
sin ningún control y lo más probable es
que forme una masa grande, densa, enmarañada
y muy pesada. En estos casos de abandono, se hace necesaria
una Poda de Renovación.
1.
Si la trepadora tiene las ramas principales (el esqueleto)
sanas, la Poda de Renovación consiste en eliminar
toda la copa, dejando el esqueleto limpio a la vista,
pelado. Es decir, quedarían las ramas gordas
desnudas y nada más. De ese esqueleto surgirán
brotes nuevos que formarán una nueva copa de
hojas.
2.
Si por el contrario las ramas principales están
envejecidas, débiles o muy dañadas, es
mejor ir renovando dichas ramas en varios años.
Un año se eliminan algunas y al siguiente otras.
3.
Por último, el peor caso es que la planta esté
muy vieja o en lamentable estado por plagas, heladas
u cualquier otra causa. En esta situación, se
puede desmochar muy abajo, cortando casi a ras del
suelo y empezar de cero. Surgirán nuevos
y vigorosos brotes. Un ejemplo, el caso de Buganvillas
o Campsis cuando se han helado, que se recurre a esta
medida. Es
lo más drástico que hay pero se evita
plantar un ejemplar nuevo.
Para
alargar lo máximo posible el momento de tener
que renovar una trepadora, sigue estos consejos:
Mantén sana y fuerte la planta. Que no
sufra por heladas, que esté bien regada, bien
abonada, libre de plagas y enfermedades, etc.
Forma y guía adecuadamente desde un
principio para crear una buena estructura de ramas
principales. Se consigue con la Poda de Formación.
Haz la Poda de Limpieza todos los años.
Quizás sea necesario quitar poca cosa, pero un
repaso anual siempre es necesario para evitar el enmarañamiento
consecuencia del abandono.
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